TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad)

QUÉ ES

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un diagnóstico clínico, que se da en algunos niños, niñas, jóvenes y personas adultas cuando presentan un conjunto de síntomas.

Las personas con TDAH tienen dificultad para prestar atención en los estudios, en casa o en el trabajo, y pueden ser mucho más impulsivas y activas de lo habitual. Estos comportamientos contribuyen a causar problemas significativos en las relaciones, los aprendizajes y la conducta.

Pueden haber factores genéticos y de desarrollo neurológico que explican este cambio en el funcionamiento bioquímico y metabólico del cerebro. También existen factores emocionales o ambientales que pueden originar la misma sintomatología de desatención e hiperactividad, como por ejemplo: la depresión, los miedos y preocupaciones, la separación de los padres, el duelo por la pérdida de una relación de pareja, la muerte de una persona cercana, la dificultad para hacer amistades, y otros.

CÓMO ME PUEDO SENTIR

Las principales características del TDAH son tres:

  • Desatención
    Dificultad para mantener la atención, escuchar y darse cuenta de los detalles. Olvidar a menudo lo que se nos ha dicho. Tendencia a no terminar las cosas que se propone (tareas, deberes, juegos, etc.) o pasar de una actividad a otra sin terminar ninguna. A menudo hay una dificultad para organizarse y esto afecta a la posibilidad de tener unos hábitos de estudio eficaces.
  • Impulsividad
    Tendencia a responder irreflexivamente y a interrumpir constantemente las conversaciones de otras personas. Dificultad para aguantar y esperar el propio turno. Este síntoma hace que a menudo se encuentre en conflictos involuntarios de relación.
  • Hiperactividad
    Impulso incontrolado que hace que se esté en constante movimiento, sin poder parar quieto y hablar excesivamente. Es como si tuviera un motor en marcha del que no se tiene control.
CÓMO SE PRESENTA

La persona con TDAH tiene muchos sentimientos de impotencia por sus dificultades en: concentrarse para estudiar u otras tareas, mantener la atención durante las clases, terminar las tareas que se empiezan (juegos, lecturas, deberes, .. .), estar quieto o quieta en la silla, aguantarse la necesidad de hablar o no interrumpir las actividades de los demás, seguir las normas y reglas, etc.

Aunque parezca que se trata de una persona terca y que se enfrenta a los límites y a la autoridad, en realidad se trata de una incapacidad para regular y controlar los impulsos. No hay una intencionalidad clara de rivalizar ni ser oposicionista.

La baja autoestima es otro sentimiento que se experimenta como consecuencia de los fracasos en las relaciones con la familia, con profesionales, con compañeras/os o en el rendimiento.

 

 

QUÉ PUEDO HACER

Las personas que experimentan falta de atención, impulsividad o hiperactividad no son siempre capaces de identificar que están sufriendo un trastorno, y de hablar de sus dificultades y pedir ayuda.

Es conveniente poder identificar estas dificultades, evaluar el problema y dirigirse a un servicio que pueda confirmar o descartar el trastorno.

 

 

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