Adicción a los juegos en línea

QUÉ ES

Hablamos de una adicción a los juegos en línea cuando una persona se pasa muchas horas jugando diariamente, cada vez dedica más tiempo a esta actividad virtual y menos tiempo o energía a las reales, y le repercute negativamente en su vida.

Tanto puede darse con los e-juegos en los que se acumula experiencia (como los de rol multijugador simultáneo) como con los que funcionan con partidas que empiezan desde cero.

El diseño de los juegos en línea facilita comportamientos adictivos por diferentes motivos:

  • Son infinitos (una persona puede estar jugando siempre –no se acaba).
  • Cuanto más horas juegas más habilidades, conocimientos y complementos adquieres.
  • Permiten interactuar con otras personas a pesar de jugar solo o sola en una habitación.
  • Facilitan la construcción de una personalidad virtual fuerte que toma el espacio que ocuparía una más real.

Los chicos –por temas de género– lo tienen más fácil para engancharse a este tipo de e-juegos que las chicas.

CÓMO ME PUEDO SENTIR

Es fácil que no me sienta bien ni orgulloso de mí porque seguro que dejo de hacer muchas cosas para jugar (estar con gente, hacer deporte, salir de fiesta …), posiblemente no cumplo con mis obligaciones ni fuera de casa (estudiar, trabajar, mantener la relación con algunas personas…) ni dentro (cuidar de otros miembros de la familia, hacer las tareas de casa que me toca …), o aun queriendo parar de jugar –incluso cuando tengo hambre, me duelen los ojos o la espalda– lo sigo haciendo.

Seguramente también tengo la sensación de que no controlo su uso (como si fuera “víctima” de un deseo difícil de reprimir) y soy consciente de que lo que hago tampoco hace sentir bien a la gente de mi alrededor.

QUÉ PUEDO HACER

Si algo hacen los e-juegos es no dejarte ni un momento de pausa (no parar nunca de hacer algo es una de las maneras que tenemos para no tener que pensar). Este no parar es un rasgo bastante característico de cualquier adicción!

Por eso seguro que me va bien pararme a pensar para tomar conciencia sobre algunas cosas:

  • Cómo juego (tiempo que gasto, horas en que juego…).
  • Cómo me siento cuando no estoy delante del ordenador (estoy en tensión, tengo mal humor o ansiedad, me siento extraño como si no fuera mi sitio …).
  • Cómo está impactando negativamente en mi.
  • Qué otras actividades estoy dejando de hacer (estudio, deporte, relaciones…).
  • Cómo valoran otras personas el uso que hago de los e-juegos.
CÓMO SE PRESENTA

Si tengo una adicción a los e-juegos me pasaré muchas horas jugando –incluso sin comer o sólo saliendo para ir al baño o picar algo–, no tendré ganas de salir de la habitación, cuando no esté jugando pensaré muy a menudo en los juegos (como si estuviera ahí mentalmente), será lo único que me motivará y no haré casi nada más que jugar.

Aunque note que no me está haciendo nada bien (tenga dolor muscular, sobrepeso, problemas con el sueño …) o tenga muchas personas preocupadas por mí, posiblemente seguiré jugando.

También puede que reaccione con agresividad ante alguna persona que me limite su uso o quiera ponerle freno.

SU TRATAMIENTO

La adicción más fuerte relacionada con las pantallas es sin duda a los e-juegos. Por eso si quiero parar y no lo consigo por mi cuenta o con la ayuda de la familia u otras personas de mi alrededor, necesitaré un tratamiento de deshabituación.

Las líneas de trabajo que seguirá el tratamiento son:

  • Darme cuenta de las consecuencias que tenía el uso de ellos que hacía.
  • Entender las causas que han provocado que desarrolle esta adicción y hacerles frente.
  • Adquirir habilidades sociales y personales para moverme con seguridad fuera de las pantallas.
  • Reforzar las actividades alternativas a su uso.
CÓMO PEDIR AYUDA

Posiblemente la familia u otras personas cercanas nos pueden echar una mano. Si necesitamos ayuda profesional, se la podemos pedir a:

  • Médico o médica de familia. Desde allí posiblemente nos deriven a un servicio especializado o de la red de salud mental.
  • Centro de atención a las adicciones.